Pasa en los Medios: Licencia para Mirar

Licencia para Mirar

Por Yael Criscolo (para PELM)

Mirarlo todo, sin límites: ésa es la última fórmula del éxito de la televisión mundial. El boom de Gran Hermano, (que termina el domingo) y el voyerismo televisivo han llegado a ser un fenómeno social de la época.


Un grupo de personas con ganas de estar oceosas durante algunos meses, decenas de cámaras, una casa, un conductor incisivo y un público dispuesto a entrometerse en las vidas de los otros, hacen un reality. No hace falta mucho más.
“En la sociedad actual, los contenidos televisivos ocupan una parte importante de la porción total de información que se consume por día”, sostiene el sociólogo Martín Cortés. En el caso de la televisión argentina, a partir de lo que muestran las planillas de rating, se están vivenciando cambios en torno a lo que se ofrece a los espectadores. Una televisión cada día más realitizada.
El “voyeurismo” parecería estar instalado en la sociedad. “El ocio ocupa un lugar muy importante en la vida de las personas, y hoy en día está más mercantilizado” asegura Sergio Granel, Licenciado en Comunicación Social.
Los excesos de tiempo libre permite, a través de la televisión y, mediante el simple ejercicio de la observación, entrometerse en la vida de otros, convirtiéndose, al mismo tiempo, el espectador en una pieza fundamental en el desarrollo del “juego”.
El término voyeur proviene del francés y significa “mirar”. La actividad del voyeurista es espiar al otro sin ser visto. Los voyeuristas son personas que disfrutan contemplando la intimidad del otro y fantaseando con la misma. “El voyeurismo es el medio para lograr determinadas fantasías” afirma la licenciada en psicología y decana de la Universidad de Flores, Beatriz Labrit.
“Si bien el acceso a la privacidad del otro está vedado culturalmente, ante la disposición de algunos de “mostrarse” y “mostrar”, ya no hay violación, ni prohibición alguna, de modo que la curiosidad se abre paso casi descaradamente; y el “espiar” ya no es un acto repudiable”, sostiene la psicóloga Mónica Susana Odera.
¿Cómo resistirse, entonces, a seguir mirando? Los espectadores cautivos, con licencia para mirar, pasan las horas con esta actividad; identificándose, algunos de ellos, ¿por qué no?, con gente común, que, por mostrarse, se vuelve popular, y de algún modo, deseable. Invitación a fantasear con una realidad inalcanzable y, por lo tanto, difícil de rechazar.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

"ganas de estar oseosas" Vendría a ser algo así como tener ganas de tener huesos? ¿O será tener problemas óseos?

Ahora, conozco gente, que no estudió castellano, y en las clases de la escuela y el secundario, estuvo muy O C I O S A

Yael Criscolo dijo...

Para el anònimo de arriba, que dicho sea de paso, el jueguito de escondernos detràs de un "anònimo" deberìa haber quedado en el olvido de aquel famoso juego "el amigo invisible" en la primaria. Un error puede cometerlo cualquiera, quisiera ver si sos tan perfecto, y te aseguro que despuès de escribir 10 notas en un dìa hay cosas que se te pasan, acepto tu crìtica como "constructiva" si eso te hace feliz ... BIENVENIDO A LA REALIDAD!! SOY UN SER HUMANO MÀS!